jueves, 29 de mayo de 2014

FABLAR



EXORDIO:
         La palabra nos consume. La crepitación de un lenguaje diverso y convergente. Lo propio de una confluencia que une en la distancia que acerca a pesar de ideologías contrarias. Que responde como un apretón entre diversos. La palabra como la profundidad de vida, como la remota causa que aflora y cuenta disimilitudes y coincidencia a pesar de fronteras y cercados. La palabra como la llama elevada por encima del muro para las crepitaciones y “el fuego de la especie”. Para la floración y la marchitez que todo se extiende en la praxis literaria que biografía para el conocimiento global. La palabra ahí, en el poema o en el cuento y en la novela que la hiperboliza para un hálito mayor, para un descubrimiento del tamaño de la razón. Alcanzar las maravillas de la aurora cuando es paisaje, o de la risa y del llanto cuando es un personaje de quien se habla en el tráfago del discurso literario.

fragmentario
El Río
Tadeusz Rózewicz
 Mordí el cebo. Tengo completa libertad de movimientos, nado, emerjo a la superficie, voy al fondo. Tengo completa libertad de movimientos. A veces, cuando empiezo a forcejear, siento una suave resistencia. A veces siento un tirón. Imágenes, sabores. Me parecía estar viéndolos. Tengo sangre en la boca.
Me equivoqué.
Era yo el que estaba en la superficie, y él estaba en las tinieblas, en las profundidades, en el centro mismo de la vida.
Sentí resistencia. Entonces di un salto gigantesco. En avión. Volé de noche entre las estrellas, sobre la tierra llena de cenizas humanas y animales, llena de plantas en descomposición que la han fertilizado, que la han transformado en vivificante humus. Sobre la tierra, que despedía un poco de luz de su superficie ya casi fría. Sobre la tierra que brillaba con el resplandor azul de los troncos y huesos en descomposición.
El mundo, tal como quedó grabado en mi memoria, era completamente transparente. Nuestra casa de madera estaba en una calle lateral. La calle se llamaba Dluga y estaba llena de barro. El barro sólo se secaba cuando había largos períodos de sequía. Tengo completa libertad de movimientos; puedo, pues, nadar tranquilamente, discurrir a la par del tiempo, atravesar las aguas sosegadamente, el forcejeo no .tendría ningún sentido. Se puede forcejear cuando el hombre está preso, pero yo tengo completa libertad de movimientos.
Aquí chapoteé. La casa era de madera. Tenía desván, el piso era de arcilla, agrietada, desvaída. Durante muchos años no sentí la menor resistencia, probablemente jugaba alrededor del cebo, pero no fui capturado. Y no sé cuando sucedió esto. Yo nadaba en un mundo transparente, de una a otra casa. Más adelante había un patio. En el patio crecía un peral verde. Todo tenía los contornos bien acentuados.

narrativa
Mi Madrina, El Hueco
Ramón Lameda
Ayer no llovió pero hubo tres días que no paró de llover. Mi padrino se fue antes del último aguacero, montado en un buey, en busca del médico. Adentro, en el cuarto, esta mi madrina muy grave, ella siempre me ha querido de una manera muy extraña, como un sueño, donde las palabras para contarlo, no hacen falta. Todo está lleno de sensaciones que se meten entre el pellejo en la sangre. Mi madrina es pájaro, es danta, es lluvia y sol a un mismo tiempo, y es triste como esa mata de coco. Ella dijo: el día que se muera esa mata, moriré también. Pero la mata se ve tan fuerte, reverdecida por las lluvias. Lo que más me sorprende es que la mata se estira cada vez más hacia el cielo, y mi madrina también.
¿Sabes hijo? Un día vendrán huracanes, se llevarán el techo de esta casa, y ese día me convertiré en colibrí y en medio de la rabia del viento me marcharé para siempre. Quiero que vengas conmigo. Ahora que estamos solos, volaremos por encima de los horizontes. Veremos a tu padrino y al buey, cubrirse de los huracanes. Seremos el mismo viento partiendo los árboles en el monte.
¡No madrina, no diga eso! Usted está delirando. El médico vendrá, y usted se pondrá bien de nuevo.
Entonces ella me miró, como diciéndole con sus ojos: no hay médico que cubre a los muertos. Todavía resuenan en mi cabeza sus palabras "si no me quieres acompañar, haz rápido un hueco en la tierra, y húndete en él, lo más que puedas. Desde el fondo del viento me llaman". Ella se fue levantando lentamente como un remolino, hasta quedar de pie.
¡Cava ahijado!
Tomé la chícura y comencé a cavar. Ella me miraba desde el corredor de la casa. Sus cabellos se agitaban en el aire, al igual que su vestido. El hueco ya estaba listo. A lo lejos, por sobre la copa de los árboles, se venían apelotonando las nubes en un bloque compacto, parecían esperar la señal de mi madrina, para emprender una furiosa carrera. Yo me encontraba con la tierra en la cintura, mi madrina me miraba con los ojos fijos, se me fue acercando lentamente, hasta posar sus manos de brisa sobre mi cabeza. Rápidamente se llenó el hueco de la tierra, cubriéndome hasta el cuello, una vez más mi madrina se inclinó hacia mí, dándome un beso en cada ojo. Se incorporó como una rama, alzó los brazos en dirección a las nubes, y estiró un grito en su garganta que, como un lanzazo, se clavó en la barriga del tropel de nubes que habían estado esperando su señal. Después, enseguida, se agarró del techo y se lo llevó a rastras por los aires, parecía que había olvidado la mata de coco, pero se devolvió, la agarró por los cogollos y la arrancó con todo y raíces, halándola hacia arriba.
Los rayos escondidos en las nubes, asomaban sus espinas de centellas, era como si una membrana espesa los mantuviera prisioneros, hasta que el trueno retumbó con todas sus fuerzas, abriendo una herida de fuego en el cielo, que lo fue rajando de arriba hasta abajo, para luego dejar una gran oscuridad en mis ojos.


poesía
El Bardo Británico a bordo
(Pies Limpios en Piazza di Spagna)
Brion Gysin
Versión de Enrique Hernández D’Jesús

John Keats murió en Roma esperando dinero desde su casa. Así, cuando tú vayas a piazza di Spagna a cambiar tus travelers checks o recoger tu correspondencia en Amex mira la ventana sobre la escalinata española donde Keats pobre y joven tosía hasta ahogarse en la tormenta de su voz.
...Más abajo en la plaza donde giran los turistas con sus caras de pescado el barco fuente de Bernine padre, esculpido en piedra, aún está a flote, mientras las plumas viértete el agua hacia adentro y hacia afuera.
Allí Anniballe se lavó los píes. Y ahora con el rumor de las calles romanas no sé escuchan los cantos de Keats
Enterrado como fue Keats en Roma debajo de un triste ciprés lejos de su casa
Shelley Percy Bysshe Shelley desapareció con él viento que revolcó y hundió su barco
Pero, el fuego no pudo quemar sus restos que sus amigos incendiaron la lluvia apagó la llama
Mientras Byron en la playa dé Camaiore afinaba su lira de poeta preparando su oda fulminante contra el mar y con la afilada punta de un dardo sacó el pobre corazón asado de Percy
El señorial Byron un poco cursi envió esta reliquia a Westminster Abbey justo antes de irse para la Grecia en guerra donde buscaría para él mismo un, poco de inmortalidad poética
Ironía rima con Byronía

miércoles, 21 de mayo de 2014

LA LENGUA EMPIEZA POR LA A



Alí Medina Machado
De mi libro “El Idioma y sus alrededores”,
les ofrezco este trabajo
La lengua española empieza por la a, pues esta letra es lo más abierto que tiene, la primera letra del abecé o abecedario o alfabeto, que los tres nombres tienen aceptación, auque el primero no gusta mucho. La a es la primera letra, está en todo, ella representa un acto de libertad. Es una vocal, la primera, y las vocales, como sabemos, son libres: “La a representa el sonido más perceptible en el vocalismo del lenguaje” (Corripio, 1988-1). Surge libre por la cavidad bucal completamente abierta, con la lengua en el piso de la boca. En el triángulo que grafican las vocales ella ocupa el vértice inferior.
La a suena mucho, pero nunca se acentúa cuando va sola. Antes, sola si se tildaba; hoy hacerlo sería un arcaísmo. Tiene plural, pues es un sustantivo, ¿Qué no?, claro que lo es, lo que pasa es que nos acostumbramos a verla como una preposición únicamente. El plural de a es aes. Ejemplo: Las aes de la palabra casa son sus ventanas abiertas. En este caso el sustantivo aes es el núcleo del sujeto. En esta oración, como vemos, la letra a aparece doce veces, porque es que abunda mucho, naturalmente.
La a nunca se está quieta. ¡Caramba!, en esta oración que acabamos de escribir vuelve a funcionar sintácticamente como un sustantivo. Pero, a lo que vamos, la a es vivaz y entrometida en el discurso. En éste funciona como preposición también, con un uso múltiple, según el caso, y en este oficio tiene las siguientes particularidades: Introduce complemento directo, indirecto y circunstancial: Yo amo a mis padres Complemento Directo Vengo a que me preste dinero  Complemento Indirecto Viajaré a Caracas Complemento Circunstancial.
Así se mueve nuestra primera vocal castellana, ayudando incesantemente en la construcción de los sintagmas del discurso, entre lo directo, lo indirecto y lo circunstancial. Esperan a la profesora Directo Viaja a pie Circunstancial de modo Se colocó a un lado Circunstancial de lugar Vendrá al atardecer Circunstancial de tiempo.
No siempre la a puede ser complemento directo, solamente lo es cuando acompaña a nombre de persona o de animal: Quiero a mi padre. Cuido a mi perro. Pero cuando es nombre de cosa el objeto directo no requiere de esa a inicial. Admiro su destreza... No podemos decir guardo a mi escopeta, lavo a mi carro; pero tampoco podemos decir admiro mi padre; cuido mi caballo...
A veces confundimos en la escritura la letra a con la forma ha del verbo haber. Es un error ortográfico un poquito frecuente. ¿Cómo evitar esta confusión?, con el uso del plural. Podemos escribir ha venido y han venido, pero en el sintagma a pie, ¿cómo pluralizar la a? La preposición a no admite plural; el sustantivo a si admite plural. Y todavía llega mucho más allá el uso de la a: en forma proclítica se une a varios adverbios y forma con ellos una sola palabra: afuera, adentro, apenas, abajo, adonde... La a se pega a ellos y ya no se puede separar, pues hacerlo sería una incorrección. ¿Y es prefijo la a?, si señor; sirve para formar palabras derivadas por prefijación, como –ateo-  a/teo. Y si hacemos un listado de palabras éste sería interminable, como afear, aclarar, aplomado, acéfalo, anónimo, anatomía.
Por ser gramáticamente tan usual, la a nos puede llevar a cometer errores e incorrecciones, y con mucha frecuencia, como en los casos siguientes: cocina a gas, cuya forma correcta es cocina de gas; avión a reacción, por avión de reacción. En los casos siguientes ¿es correcto o incorrecto su uso? Visitaré a Bogotá, Visitare Bogotá; quiero mis alumnos, quiero a mis alumnos; Visitaré a la Capilla, Visitaré la Capilla... Es cuestión de analizar.
Una última cosa de esta primera letra del orden alfabético que, como vemos, se nos está haciendo inacabable: la letra a sirve para construir locuciones adverbiales o frases o modos o expresiones como también se llaman estos sintagmas: a pie, a propósito, a diestra y siniestra. 
El Diccionario de la Real Academia Española, dice otras cosillas de la letra a, por si te interesa.

lunes, 19 de mayo de 2014

PRESENTACIÓN.-


Alí Medina Machado


Una idea latente durante mucho tiempo cobra cuerpo ahora cuando abro este blog, con el propósito de echar a andar mi escritura por los caminos virtuales del universo.

¿Un desahogo? Tal vez. Pero si es un deseo de comunicar, de llegar hasta muchos nuevos amigos.

La escritura me ha acompañado durante años. Ha sido un ejercicio desde el saber humilde, provincial, comarcal. El conocimiento brindado por lecturas venidas desde diversos confines. Y por escrituras, que al fin y al cabo el génesis es leer y escribir, ese binomio verbal que ha soportado lo hecho por el hombre en el transcurrir de los siglos.

Desde aquí, desde esta página abierta, busco mi ingreso a una sociedad virtual, como miembro activo en el intercambio del conocimiento. Mi ciudad, Trujillo de Venezuela; urbe y civitas de toda mi existencia, será el puntal de este proyecto.

El nombre de la página es Repertorio Trujillano, una leve rama desprendida de aquel nombre bellista, Repertorio Americano, luminosidad periodística eternizada en la cultura desde el siglo XIX.

De mi escuela primaria recuerdo, del Cuatro Grado concretamente, el primer mural llamado “De Todo un Poco”. Hoy, a años luz de distancia, digo que mi Repertorio será eso también: De Todo un Poco, un esfuerzo de realización desde la historia regional y local trujillanas, asuntos de leguaje gramatical, pequeños temas y textos literarios, tradiciones y costumbres, un poquito de ecología y misceláneas. Quiero sacar a la luz una escritura cuantitativa guardada en anaqueles.

En esta nueva aventura contaré con la imponderable ayuda del comunicólogo Luis E. Bastidas, a quien de antemano agradezco su generoso aporte.